ALGUNOS DEMONIOS SILVESTRES

Al presentar el universo imaginario de los yanomami, hemos tenido la oportunidad de encontrar seres que provocan la muerte y la enfermedad. Pero hay otros seres peligrosos y sustancias letales. Hôô frecuenta la selva y se deja caer ante las víctimas solitarias, bajo la apariencia de uno de sus parientes cercanos; simula estar herido y exige ser llevado al hombro, entonces, aferrado al dorso de quien lo carga, le perfora el cráneo y le aspira el cerebro. Luego pide que lo bajen y se va. Yotenama (llamado Kreakrea en ciertos lugares) es una especie de ogro silvestre y es el cuñado de Sirôrômi, del cual hablaremos más adelante; transporta una cesta llena de calabazas que chocan entre sí mientras camina, atrapa y rompe el espinazo de todos los que encuentra. Es el héroe de un largo y bello mito. Yotenama sorprende a niños que cazan pajaritos en la selva y les rompe el espinazo, los mete en su cesta y luego regresa a su madriguera para devorarlos. Un chamán tiene una visión, realmente ve el lugar donde yace Yotenama y da la voz de alerta. Los parientes de los niños muertos hacen secar pimentones sobre el fuego y se dirigen hacia la madriguera, la tapan y asfixian al ogro con el humo de los pimentones. Sirôrômi, cuñado de Yotenama, es a la vez un seductor y un buen cazador, muchas veces entre los yanomami las dos cosas van juntas, pues los amantes ofrecen presas de caza, a escondidas de los maridos, a las mujeres que aman. Sirôrômi se presenta a las mujeres solas, en ausencia de sus maridos, les ofrece piezas de caza que lleva al hombro (se trata siempre de una pareja de aves), y hace el amor con ellas. Exhala un olor acre y proyecta un líquido ácido en los ojos de los maridos celosos que osan enfrentarlo, luego los desuella. Pero ¿por qué el pensamiento indígena asocia estos dos seres, Yotenama y Sirôrômi, haciendo de ellos dos cuñados, seres entonces vinculados por estrechos lazos de parentesco? Es que Yotenama es un caníbal que devora verdaderamente a sus víctimas, mientras que Sirôrômi lo hace simbólicamente con la vagina de las mujeres con quienes se acopla. Es que hacer el amor en yanomami se concibe como una forma de canibalismo. Hacer el amor con una mujer se dice “comer la vagina de la mujer” (suwe na wai) y hacer el amor con un hombre se dice “comer un pene” (morôshi wai); y hacer el amor en general se dice “hacerse comer” (wamou). El adulterio y hasta el acto sexual se conciben entonces como una forma de canibalismo.[1]


[1] Lizot, Jacques (2007). “El mundo intelectual de los yanomami: cosmovisión, enfermedad y muerte con una teoría sobre el canibalismo”. En Freire, G. & Tillett, A. (eds.). Salud indígena en Venezuela. Vol. 1. Caracas: Ministerio de Salud.

Una respuesta a esta entrada.

  1. Publicado por isabel céspedes garcía en junio 26, 2011 at 7:49 am

    Me parece sencillamente extraordinario el arte de los indígenas, ellos eran y son mágicos en sus creaciones, dignos de respeto amor y admiración.

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